FERNANDO VICENTE

Se trata de un conjunto industrial integrado por dos construcciones con entidad propia

 

 

A. Fernando Vicente

En 1872 el edificio industrial aparece descrito del siguiente modo: “Molino fábrica de papel de tres tinas con... movimientos, baterías, 18 palmos de salto y mitad de la fuente del Molinar, lindante con las tierras de Teresa Raduán por el Este, con el río por el oeste y fábrica de Teresa Casamichana y Crozat y Amalia Raduán por el Norte, y molino papelero y fábrica de paños de Francisco, Juan, Pedro y José Barceló por el sur”.

Algunos de sus primeros propietarios fueron Mariana Masiá Barceló su marido Rafael Barceló Gosalbez y sus hijos Vicente y Juan Barceló Masiá (casado con Carmen Brutinel Carbonell).

En la descripción que aparece en la inscripción 2ª del Registro, ya en 1902, se observa el cambio de uso del edificio “destinado a la fábrica de paños...”, lindante al norte con el edificio titulado “de Raduán”.

El edificio contaba con un salto de 18 palmos, equivalente a 477 cm, y derecho a la mitad del agua del río. Ocupaba una superficie de 449 metros cuadrados y 390 metros cuadrados de descubierto o ensanche.

En la década de 1950 el edificio fue adquirido por Fernando Vicente Mataix, definiéndose como “edifico hidráulico destinado a fábrica de borras”.

B. Arquets

Este edificio está formado por la agrupación de cuatro fincas: dos mitades de un edificio industrial, que sería conocido como “Máquina Raduán” y dos terrenos de huertas.

La primera mitad del edificio industrial está registrada ya en 1862, pero su edificación es anterior puesto que procede del Registro de Hipotecas. La descripción es la siguiente: “Edificio de máquinas lindante con otro de herederos de Rafael Barceló y Antonio Vitoria”. Según la inscripción 2ª el edificio era de uso textil, destinado a la carda e hilado de lanas, numerado con el 25 del cuartel Sur.

Los propietarios fueron Fernando Raduán Úbeda y Teresa Gosálbez Abad, los cuales la dividieron en partes a nombre de sus hijos: Camilo, Amalia, Purificación, Fernando (casado con Teresa Casamichana Crozat), Teresa, Dolores y Antonio Raduán Gosálbez.

A finales del S. XIX el número de propietarios es elevado, de entre ellos destaca Amalia Raduán Gosálbez, la cual fue adquiriendo, bien vía herencia, bien por compra a sus hermanos, hasta llegar a la cuarta parte del edificio. También destacan los hermanos Elena (casada con Rigoberto Albors Monllor), Eugenio y Teresa Raduán Casamichana (casada con Pablo Colomina Pérez, y sus tres hijos Emilio, Amalia y Mª Dolores Colomina Raduán), que eran hijos de Fernando y Teresa.

Los dos terrenos de huertas fueron propiedad de Fernando Raduán Úbeda y Teresa Gosálbez Abad, y fueron repartidos entre sus herederos de una forma similar al edificio industrial.

La otra parte del edificio industrial corresponde a la finca número 3033, y aparece descrita como “edificio de máquinas” propiedad, a su vez, de los ya mencionados Fernando y Teresa, los cuales la repartieron entre sus herederos.

Finalmente, las cuatro fincas agrupadas fueron vendidas a dos de sus herederos: los hermanos Remigio y Enrique Albors Raduán.  

La descripción de la agrupación de las cuatro fincas en 1917 es la siguiente: “Edificio hidráulico para la colocación de máquinas con derecho a la mitad de aguas de la fuente”. Lindaba por el norte con Francisco Moltó Pascual y por el sur con Enrique Raduán y Adolfo Barceló.

Posteriormente, el propietario pasó a ser únicamente Enrique Albors Raduán, el cual la vendió a Santiago Blanes Santos y Antonio García Sempere. Más tarde fue vendida a Francisco Romá Frau, el cual la cedió en donación a María Pilar Romá Olcina, profesora. Finalmente, fue vendida en 1986 a Fernando Vicente Aracil.

En el 2003, los dos cuerpos que integran el edificio conforman la razón social “Garnetex”.

 

El desarrollo de la producción

Durante la última guerra civil la empresa que había instalada se llamaba de José Jordá Pascual y cuando se colectivizo se le asignó el número 60. El equipamiento productivo de esta fábrica textil de regenerados queda perfectamente recogido en el siguiente inventario.

 

7 entradores del diablo

      245

1 reloj de pared

        20

Un carromato para subir las balas 

        50

Transmisión del segundo piso

      100

Dos contadores con sus transmisión desde las fábricas de D. Camilo Gisbert López

   4.000

400 Kg. Algarrobas

        96

Dos carros y dos mulos 

   3.300

4 tambores de madera con su embalado de hierro

      100

15 tambores con todas sus transmisiones con sus correspondientes correas

   1.375

Un arpón pequeño

        50

Unas bombas

        25

Un afinador

      200

Tres cañizos

      125

Un quinal 

        25

Dos milimax

      150

Un motor eléctrico de 30 HP

   2.000

Un gato de levantar ruedas

        50

Un dinamo

      200

Un banco de carpintero con caracol de madera

      100

Un caracol de hierro

        50

Cinco expuertas para el cilindro

        50

Cien quilos de aceite ricino de tercera

      180

Un afilador de tambores del diablo

        25

Una alambrada del estendedero

      700

34 telas para el estendedero  

      204

Unas mesas de escribir

        75

Un armario  

        50

Un copiador

        25

Cuatro sillas

        32

Un mesita para el copiador

        15

Una percha

          5

Una carbonizadora con sus correspondientes cañizos

   1.500

Una maquina diablo con  tambores de recambio

   1.500

Una maquina trituradora con tambores de recambio

   2.000

Dos cilindros

      800

Un extractor

      500

Un arpon y dos ventiladores  

   1.000

Una prensa de embalar

      200

Cinco poleas de hierro      

   1.000

Otros

 

El inventario de 3 de octubre de 1936 fue firmado por Ramón Durá y Pedro Castaño.

 

En estos edificios también estuvo alojada parte de la producción de Santiago Blanes Santos.

La actividad industrial de Fernando Vicente Mataix, Camila Vicente Aracil y Fernando Vicente Aracil se remonta a la década de 1930 ubicados en la riera del Barxell, zona del Salt. Una vez asentados en el Molinar procedieron a mejorar el equipamiento ubicándose en primer lugar en el edificio situado al Sur (Molinar nº 20), propiedad de la familia Barceló Masiá.

En 1962 esta fábrica instaló un Generador de Vapor de un 2,938 metros cúbicos y 25 metros cuadrados de superficie de calefacción. En 1969 una orden de Pleno municipal informaba que Fernando Vicente tenía derecho a un salto de agua de altura 4,77 m y caudal de 125 l/s. Esta empresa atravesó una mala coyuntura como consecuencia de la política municipal de aguas. En concreto el 16 de febrero de 1974 Fernando Vicente Mataix solicitó al Ayuntamiento de Alcoy la instalación de una acometida de agua potable, dándose la curiosa paradoja de  que uno de los propietarios de la Comunidad de Artefactos del Molinar, con derecho a mayor cantidad de agua del manantial, no tenía derecho a agua potable. El Ayuntamiento contestó a la anterior solicitud resolviendo que la instalación de una acometida de aguas potables se llevaría a cabo cuando se realizase la segunda conducción de agua desde el Molinar,  cuya realización debía ser inminente. Las obras tardaron meses.

No obstante, la empresa pudo superar la crisis y en 1979 Garnetex S. L, empleaba a 19 trabajadores.

Esta empresa ha estado funcionando hasta el primer lustro del siglo XXI.

 

Descripción del edificio

Este edificio se halla integrado por dos piezas organizadas en tres crujías dispuestas paralelamente a las fachadas.

Las crujías están realzadas en un muro de mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas. La estructura está compuesta por bóvedas de arista en la planta baja y jácenas de madera sobre pilastras.

La composición de las fachadas tiene dos órdenes: el correspondiente a la planta baja y de las dos plantas superiores. En el de planta baja las ventanas se instalan en función de las bóvedas; en el de las plantas superiores, además de las ventanas coincidentes con la planta inferior, hay intercalados nuevos vanos.

El edificio también se ha llamado “Dels arquets” por los arcos que sostienen una pequeña terraza en la fachada principal.

El edifico fue ampliado según requería el sistema productivo y los materiales que se utilizaron son los actuales de hierro, hormigón, uralita, etc. Pero los edificios primitivos todavía se distinguen bien y están relativamente bien conservados.

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