Tintura

La tintura de telas se conoce al menos desde la aparición de los primeros tejidos en el neolítico. Los fenicios fueron grandes artesanos en esta industria y el comercio de tejidos tintados de color purpura se convirtió en una importante fuente de riqueza para esta cultura. Entre los colorantes utilizados hasta 1856 estaba el múrice del que se obtenía el color púrpura. Otro colorante muy utilizado fue el añil, así como la rubia del que se obtenía el color rojo turco. Del colorante gualda, el color amarillo y del campeche y de la cochinilla, el azul de Prusia.

No obstante, la difusión de los conocimientos sobre la tintorería estaba muy restringida dentro del gremio. Los tintoreros se reservaban los secretos de oficio que iban pasando de padres a hijos.  

En el Gremio textil de Alcoy, Real Fábrica de Paños, quedaron registradas las ofertas que les realizaban estos especialistas para tintar su producción y las elevadas sumas que tenían que pagar para conseguir los servicios necesarios para el teñido de los tejidos.

Sin embargo, esta situación empezó a cambiar desde mediados del siglo XIX cuando se produjo una revolución en la tintorería con la preparación industrial del primer colorante artificial en 1856, el violeta Perkin. Este nuevo tinte se obtenía mediante el tratamiento de la anilina y el bicromato de potasa. Tres años más tarde Verguin descubrió el procedimiento para la fabricación de la fucsina. Al poco tiempo Lightfoot, en 1863, obtenía artificialmente el negro de anilina y posteriormente  Graebe y Liebermann conseguían la preparación sintética de la alizarina, que utilizaba el principio colorante de la rubia. Un salto trascendente en la tintorería fue la síntesis de la indigolina por Baeyer, en 1879. Estos descubrimientos continuaron con los sulfurosos, los colores Ciba, etc. de tal forma que a principios del siglo XX se conocían más de 10.000 colorantes artificiales.

Los avances se trasladaron también a los equipos de tintorería que en las postrimerías del siglo XIX y principios del XX experimentaron notables avances. Las mejoras realizadas estaban encaminadas a aumentar la producción, a reducir consumos de colorantes y demanda de mano de obra, a obtener una mayor limpieza y calidad en los procesos y en la producción.

Uno de estos avances que consigue una mayor difusión en los medios de comunicación de 1906 fue la máquina para teñir Obermaier que permitía lavar y teñir en el mismo equipo evitando la perdida de colorantes y el ahorro en la mano de obra. Esta máquina permitía el teñido tanto de la lana, como de los hilos, madejas, canillas, bobinas cruzadas, etc.

En 1925 la construcción del puente de San Jorge implicó la demolición de la fábrica de tinturas de Sanz situada en la partida de Riquer por lo que su propietario Santiago Sanz incluyó el siguiente anuncio en la prensa local: “Por expropiación de la finca se venden los siguientes artefactos y máquinas del mismo con grandes rebajas de precios: un transformador de 50 KV, un motor eléctrico de 40 HP de ASEA, otro de Siemens de 15 HP, otro de 3 y medio ASEA y otro de 1, un aparato de tintar Obermaier de 45, otro de 70 Kos-Sanz, otro de 30 Sanz, una Effilo-Cheusse de 2T. Manchester, una máquina trituradora con su arpón, una caldera de vapor Bacov de 20 HP, dos calderas de cobre de mano, dos barcas madera para tintar paños, otra para tintar madejas, una lavadora, un cilindro lavadora, dos hidroextractores con sus correspondientes correas, poleas, embarrados y transmisiones, dos básculas, una balanza de 300 kgs (kg).

También las drogas y colores de anilina, ácidos básicos, directos, de copulación, sulfurosos, para paños, lana y algodón. Y finalmente se ofrece un joven práctico: en la tintura con Obermaier; en la de algodones, lanas y paños y borras, en laboratorios para análisis de rendimiento, o poder de colorante de las materias colorantes; de su resistencia al batán, al sol, al roce, a la retintura al ácido, de su poder de igualación, y para la preparación de recetas de tintura.”

Este anuncio resulta interesante pues se alude al conocimiento de los procesos de tintura con equipos Obermaier así como el uso de anilinas como se ha comentado al principio de este capítulo.

Fig. 1. Peinadora, 1906

Fig. 1. Anuncio de la empresa de colorantes artificiales en la que se indica la existencia de representación en Alcoy.

Fig. 2. Aparatos para tintar de la marcha Obermaier.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.